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- 12 Marzo 2026
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Nuevas prioridades personales, zozobra emocional, desconfianza… Sea por el motivo que sea, la desmotivación silenciosa en el trabajo se extiende como una mancha de aceite y de manera tan perniciosa como lo hace un vertido de petróleo sobre el mar. Cuando el clic del contrato psicológico se pone en off sufren todos: las organizaciones porque la productividad se resiente y las personas porque ir al trabajo se convierte en una rutina sin reto. En el último desayuno de trabajo celebrado con la colaboración de Alfonso Jiménez y Workday hemos reflexionado sobre el llamado `quiet quitting` desde la doble perspectiva de las responsabilidades mutuas de las empresas y de los empleados.
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