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14 ORH FOCUS ABRIL 2015 › Propiciar el ejercicio físico y el deporte. Realizar de forma regular y sistemática una actividad física ha demostrado ser una práctica muy beneficiosa en la prevención, desarrollo y rehabilitación de la salud, a la vez que ayuda al carácter, la disciplina y a la toma de decisiones en la vida cotidiana. Las empresas pueden organizar actividades deportivas (desde carreras hasta concursos de baile) BIENESTAR DEL PENSAMIENTO FACTORES DE RIESGO Baja autoestima, dificultades de comunicación. En este sentido las empresas pueden: › Propiciar el autoconocimiento racional. Tenemos el cerebro dividido en dos hemisferios, con funcionalidades diferentes. Aquí nos centraremos en el hemisferio racional. Descubrirás que hay varias formas de pensar y que conocerlo nos ayuda identificar nuestro potencial. › Apoyar la gestión del pensamiento. Convertir el pensamiento en tu aliado. › Desarrollar la creatividad. La creatividad es la característica que mejor identifica al ser humano. Todos somos creativos, aprovechar esta cualidad supone aprovechar el potencial de “todos los empleados” de una organización, pero para ello es necesario fomentar la iniciativa y ser tolerante con los errores. › Ayudar a implantar el pensamiento positivo. Enseñar optimismo para generar entornos de trabajo más amables y productivos. › Enseñar a gestionar conflictos y a tomar de decisiones. Mediante técnicas adecuadas a cada circunstancia. › Mejorar las habilidades de comunicación: aprender a pedir y a denegar, a dirigir reuniones, a liderar, a negociar… BIENESTAR EMOCIONAL FACTORES DE RIESGO Inmadurez emocional, baja autoestima, soledad, pérdida, conflictos familiares y laborales, malos trabajos, estrés. Para prevenir estos factores de riesgo las empresas pueden: › Fomentar el autoconocimiento emocional. Cono-cer nuestras emociones es clave para poderlas gestionar bien. Un correcto autodiagnóstico, que contemple la introspección y la evaluación externa, es clave. El auto-conocimiento emocional es la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece, para actuar de la forma en la que queremos hacerlo. Esta es la base de la inteligencia emocional. › Gestión de las emociones. Las emociones son avisos inconscientes, señales ante determinadas circunstancias. Al ser inconscientes no podemos con-trolarlas de una forma racional. Aprender cómo hacerlo es nuestro objetivo. › Sentir las emociones. Las emociones no son ni buenas ni malas, tan sólo son señales. El sentimiento es el reconocimiento de las emociones. Aprende a sentir tus emociones. › Relaciones emocionales. La inteligencia emocional es ser capaz de reconocer las emociones para compor-tarnos como deseamos. Si somos capaces de reconocer las emociones en los demás estaremos en disposición clara de mejorar las relaciones interpersonales. Sostiene Antonio Damasio, premio Príncipe de Asturias de investigación científica en 2005, que el sistema emocional es un sistema operativo del cuerpo que nos protege de agresiones externas. Así como el sistema inmune nos protege de ataques internos y cuando el cuerpo recibe la visita de un elemento extraño inmediatamente lanza una serie de partículas, leucocitos, plaquetas, anticuerpos, con el fin de aislarlo o de acabar con él; el sistema emocional nos protege de ataques externos y cuando percibe una agresión pone en marcha la emisión de hormonas y neuro-conductores, que provocan determinadas conductas. Tanto uno como otro actúan de forma automática, no somos conscientes de que lo hacen y no podemos ejercer ningún control sobre ellos. Otros autores como Rafael Echeverría, sociólogo y uno de los padres del coaching ontológico, afirman que actuamos “en piloto automático”, no somos conscientes de lo que hacemos y lo que hacemos está guiado por el sistema emocional, y tan sólo cuando se produce un acontecimiento extraordinario, “un quiebre”, somos capaces de pensar sobre ello. Las emociones no podemos controlarlas, pero afortu-nadamente sí podemos controlar nuestra conducta si aprendemos a hacerlo. Lo fórmula consiste en anticiparse a la emoción, en anticiparse a la situación real adquiriendo hábitos de conducta para poner en práctica en aquellos momentos que son importantes para nosotros. ¿Qué situaciones se me presentan con cierta regularidad en las que no reacciono como yo desearía? En este sentido, las empresas deberían preocuparse por fomentar hábitos de conducta que, al igual que el entrenamiento deportivo, disparen conductas emocionalmente controladas y que fomenten la colaboración y el espíritu de equipo. Las empresas que apuesten por la felicidad de sus emplea-dos, por propiciar ambientes de trabajo sanos, en los que se propicie el bienestar, estarán a apostando por mejorar sus resultados contribuyendo a conseguir una sociedad mejor. LAS EMPRESAS DEBERÍAN PREOCUPARSE POR FOMENTAR HÁBITOS DE CONDUCTA QUE, AL IGUAL QUE EL ENTRENAMIENTO DEPORTIVO, DISPAREN CONDUCTAS EMOCIONALMENTE CONTROLADAS Y QUE FOMENTEN LA COLABORACIÓN Y EL ESPÍRITU DE EQUIPO.


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