23 obligaciones para los mortales, reflejo, en gran parte, de la influencia del fundador de este movimiento. Fíjese cómo sería la cosa que el propio Lutero, inicia-dor de la reforma protestante, fue educado con gran rigor en su casa y en la escuela; él mismo ha narrado cómo su madre le azotó hasta hacerle sangrar por haber comido una nuez sin permiso. Ello nos indica el carácter disciplinar que inspiró su obra y que ha impregnado ulteriormente y durante mucho tiempo gran parte de la sociología del trabajo. En nuestros días los pilares del ahorro y el trabajo se están derrumbando. Ahora la gente lo que quiere es comprar y divertirse. El placer y el ocio son los pilares de la nueva realidad. Se espera una gratificación inmediata. Hoy la gente trabaja para enriquecerse, para divertirse, para conocer gente nueva, para viajar y visitar lugares nuevos y para realizarse, para tener experiencias vitales únicas. Por todo ello, le reto a desmitificar el poder, a trivia-lizar la reputación ya que puede que el poder y el status, sean en gran parte responsables del carnaval que día a día se observa en muchas de nuestras cor-poraciones. Gente disfrazada pavoneándose por los pasillos y exhibiendo un plumaje de egos y egoísmos más grandes y consentidos cuanto más alta sea la posición que el “pavo” ocupa en la jerarquía. Como nos asegura nuestro buen amigo Luo Marinoff, con ayudas externa, fármacos u otras gaitas no soluciona-remos nuestros grandes problemas. Las soluciones rápidas, los atajos con pastillas bajo la lengua, o los consejos del curandero que puede venir disfrazado de coach sirven sólo para el momento, pero volverán a aparecer una y otra vez en cuanto el calmante pierda su efecto analgésico. Como este profesor de filosofía del City College de Nueva York dice, “si a usted le basta con la cultura sensacionalista (bustos parlantes en televisión, pelícu-las superficiales, libros inmediatos, vidas desechables) tiene preparada una dieta para no pensar, lista para su consumo diario. Pero si busca algo más, tiene que investigar mucho más a fondo”. Por ello y si quieren prescindir definitivamente Prozac que les aprisiona en su cárcel de posición, les sugiero releer a Rousseau, buscar las respuestas dentro de ustedes mismos y colgar su máscara directiva en el armario para quitar la naftalina y utilizarla sólo cuaren-ta días antes de la próxima Semana Santa. El auto-conocimiento es el primer paso hacia la sabiduría. Les invito a ser más naturales. Les recomiendo ser más persona y menos personaje. Pues bien, esta situación que Jean-Jacques describe brillantemente es su Discurso sobre el origen de la desigualdad se produce también en el mundo de las organizaciones. Quizá por ello halla demasiados eje-cutivos tengan que “echar mano”, con más frecuencia de la deseada, de los ansiolíticos y antidepresivos para hacer más llevadera su tarea de gestión. Por cierto, parece ser que la recesión económica que estamos atravesando es una de las causas respon-sables del incremento de consumo de este tipo de fármacos en el colectivo de ejecutivos y directivos. Les sugiero volver a los orígenes, recuperar a la filosofía de la “torre de marfil” en la que la encerramos en el siglo pasado para conseguir una vida cotidiana más natural en la empresa; para mejorar la manera en que nos relacionamos entre departamentos, en que compartimos información y en cómo nos enfrentamos a los cambios; como el mejor camino para encontrar sentido a nuestra propia existencia y a la de nues-tros colaboradores. En ella podemos encontrar los principios esenciales que nos ayuden a resolver gran parte de los problemas de la Cutting Edge de la Now Economy. Estoy convencido de que en las organizaciones hay un gran cúmulo de conocimientos técnicos y de gestión; quizá en demasía. Sin embargo, también creo que existe bastante déficit de conocimiento huma-no, el cual es, sin duda, el más útil y valioso para la mejora de nuestras empresas. Cada estudio que veo, así como cada declaración que escucho de grandes y prestigiosos líderes, ponen de manifiesto la necesidad imperiosa de conseguir un mayor bagaje profesional en temas más complejos, pero importantes, como son los humanos. El propio Rousseau nos lo advertía “…el conoci-miento personal es el más útil y menos avanzado de todos… –según él- solo la inscripción del templo de Delfos contenía un precepto más importante y más difícil que todos los gruesos libros de los moralistas”. Recordemos que en el Oráculo de Delfos se podía leer “Conócete a ti mismo”, y que éste es un requisito im-prescindible para incrementar el conocimiento humano por el que estamos abogando. Le propongo conocernos un poco mejor a noso-tros mismos. No olvide lo que ya los griegos nos advirtieron: “el auto-conocimiento es el primer paso hacia la sabiduría”. Le invito a ser más naturales. Les recomiendo ser más persona y menos personaje. Les aconsejo sonreír más y divertirse en el trabajo, en vez de sufrir y padecer, y les recuerdo que la mayoría de los programas empresariales han estado sustenta-dos en torno a unos principios que fueron acuñados hace cinco siglos con el advenimiento de la reforma protestante y que estaban incrustados en una ética elaborada en torno al ahorro y el trabajo como forma de vida. Se promulgaba que el mundo se regía por estos principios y el trabajo, el ahorro y el celibato eran el mejor camino para alcanzar el progreso económico y la salvación espiritual. La disciplina y el comportamiento responsable con estos axiomas eran EL AUTO-CONOCIMIENTO ES EL PRIMER PASO HACIA LA SABIDURÍA. LES INVITO A SER MÁS NATURALES. LES RECOMIENDO SER MÁS PERSONA Y MENOS PERSONAJE.
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