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INTRODUCCIÓN Aunque el concepto de síndrome ha sido muy utilizado en Medicina desde la época de Galeno, creo que es un gran marco de referencia en Psicología Social. El concepto de síndrome tiene la ventaja de no ser un concepto abstracto sino eminentemente empírico y que además sirve mucho en las descripciones psicológicas por varias razones: 1. Por ser un conjunto de signos o síntomas, es decir, consiste en una configu-ración empírica que habitualmente se relaciona a la vez. Muchas veces lo importante no son los signos sino la relación entre los distintos signos en una misma realidad. A la Psicología le expresa mucho la ventaja de ser un conjunto y que se dan a la vez, por tanto, quedan fuera relaciones causa/efecto que, como esquema mental clásico, tanto daño ha hecho a una ciencia tan empírica como es la Psicología. Buscar causas más que relaciones entre variables es un defecto de una visión experimentar muy lejana a la realidad social. La observación en la realidad del comportamiento humano nos permite identificar situaciones donde confluyen varios signos. Es fundamental la descripción fruto de una observación detallada para generar un concepto común. 2. Porque un síndrome es plurietológico, es decir, puede tener multitud de causas y suele ser consecuencia de diversas razones. Este sistema con equifinalidad, como diría la Teoría de Sistemas, nos lleva a evitar buscar razones -porque pueden ser varias y distintas- y a centrarnos más en sus consecuencias. La conceptualización de un conjunto de sistemas en un síndrome no busca encontrar su causa u origen sino más bien catalogar una tipología descriptiva de una realidad psicológica. Es decir, que una vez hecha una taxonomía nos permita hacer una forma de intervenir con mayores posibilidades de éxito que atendiendo a una causa específica. 3. Por la facilidad de nominarlo. Sabemos que en estos momentos de auge de las redes sociales volvemos al valioso nominalismo medieval. El nombre describe la esen-cia de lo que es, de ahí la importancia de la semiología en la red. Y al describir una serie de características y síntomas el concepto de síndrome nos permite identificar a alguien con un personaje o una persona real que facilita su comprensión y dominio. Este proceso de describir conductas a través de un personaje famoso nos facilita caer más en la cuenta y poder generar una comprensión más amplia de estas conductas, porque no olvidemos que el comportamiento organizacional necesita de modelos para intervenir adecuadamente desde descripciones exhaustivas de los síntomas. Por estas razones hemos descrito 24 síndromes que durante estos últimos años hemos visto en entornos organizativos. No se trata de buscar una aproximación exhaustiva de síntomas sino de un modelo que sirva para reflexionar de nuestra forma de ser directivos. Esta es mi labor de coach y cuando me preguntan por lo normal de una conducta siempre suelo contestar que lo anormal sería pensar que siempre lo que hacemos es normal. Espero que disfrutéis de estas lecturas realizadas desde el afán antropológico de en-tender las conductas humanas en las empresas y que, al menos, sirvan para despertar vuestra curiosidad. Lo importante en este tipo de libros no es lo que dicen sino cómo lo dicen. El comportamiento no es un generalización para toda la humanidad sino más bien un prototipo específico en cada persona, por eso debemos trabajar con fronteras líquidas y bosquejos de realidad. No hay que buscar evidencias científicas en este libro porque se trata de una obra centrada en las personas y en la experiencia del observa-dor. Tras más de veinte años asesorando a directivos y aportando una visión de psicó-logo del trabajo, me encanta simplemente decir que todos tenemos síndromes. Tener un síndrome es la manifestación más humana de nuestro comportamiento humano porque fruto de nuestra experiencia configuramos diferentes formatos de conductas. Estos formatos podemos explicarlos con el término síndrome porque, al fin y al cabo, un síndrome es un signo en sí mismo. Les deseo una lectura con dudas y retos y que, al final, con una plena sonrisa conside-ren que es normal tener síndrome, aunque sea el síndrome de no querer tener ningún síndrome. FCO. JAVIER CANTERA, Presidente de Grupo BLC. CUANDO LA PALABRA SÍNDROME ES UN SIGNO EN SÍ MISMO 7


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