Page 70

sindromes ejemplares jcantera-BLC

› Desconexión virtual. Saber tomarse tiempo sin estar conectado. No saber que está pasando puede ser un buen misterio vital. Tener momentos perdidos de tu vida profesional seguro que enriquece tu vida personal. Desvariar en tu ocio es el principio de compensación psicológica al agobio de tus urgencias profesionales. Parafraseando a Santiago Ramón y Cajal cuando le dijeron que le habían dado el Premio Nobel por casualidad: “Sí, es cierto, pero la suerte me sorprendió estando en mi ocio”. Hay que estar desconectado para optimizar tu esfuerzo cuando estas conectado. › Fomento de las conversaciones. Hay que utilizar más el lenguaje verbal y conversar (en persona o telefónicamente) con nuestros congéneres. La abusiva expresividad escrita está quitando el valor del lenguaje no verbal. En un proceso de consultoría en una empre-sa llena de futbolines y redes sociales tuve la experien-cia de la incapacidad de reforzar con la mirada de un directivo. Daba feedback a sus colaboradores, miraba el ordenador e iba resumiendo en mensajes escritos lo que estaba hablando, ¡sin mirar! Hay que hablar más, interactuar con personas con emociones en su rostro y gestionar los gestos de su interlocutor. Hablar, mirar, observar y volver a mirar y hablar. Este círculo de con-versación es básico en un mundo encerrado en Twitter, whastapps, sms, etc. › Gestión del tiempo ajeno digital. Tú eres el dueño de tu tiempo pero no del de tus colaboradores y/o de tus amigos. Gestionar el tiempo digital supone informar sin querer respuesta, gestionar tu tiempo para que no te lo gestionen otros. Voltaire, aunque no tenía Twitter, ya lo dijo con su sentencia: “El tiempo es justiciero y pone cada cosa en su lugar”. Tú puedes gestionar la emisión de tu información pero no exigir el tiempo de respuesta. La cortesía digital es una competencia de enorme valor para impedir el síndrome FOMO o riesgos psicosociales virtuales. En fin, con una filosofía de vivir para vivir y no para contarlo, más habilidades personales que nos permitan relativizar la comparación social, retardar los refuerzos positivos y gestionar el ocio desde la libertad personal, tendremos una forma diferente de vivir la ansiedad de saber para no perderse nada. Y, además, favoreciendo unas nuevas competencias de saber desconectarse de lo virtual, fomentar las relaciones personales con lenguaje oral y saber gestionar el tiempo ajeno digital obtendre-mos la tan buscada templanza digital. Para terminar, nada más y nada menos que estudiar el lema de la Universidad Complutense: “Libertas Perfun-det Omnia Luce” (la libertad ilumina todas la cosas), para comprender que la libertad de gestionar tu tiempo con responsabilidad y productividad está en la base de la salud mental en un entorno digital. Sin disciplina no tenemos templanza y sin templanza so-mos un “yoyo” en continuo movimiento por los mensajes de tu red. Os lo juro, yo no quiero ser esclavo de mi ne-cesidad de compartir lo que pienso. Pues antes de tener tanto Smartphone yo digo lo que decía mi gurú Groucho Marx: “Yo lo conocí antes de que fuese virgen”. LA LIBERTAD DE GESTIONAR TU TIEMPO CON RESPONSABILIDAD Y PRODUCTIVIDAD ESTÁ EN LA BASE DE LA SALUD MENTAL EN UN ENTORNO DIGITAL. Stendhal lo indicó cuando dijo: “El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones, o se engaña a sí mismo o trata de engañar a otros”. Compararse externamente sin relativizarlo sólo nos distorsiona nuestra percepción y nos crea emociones espúreas. › La demora de los refuerzos. Siempre recordaré aquellas investigaciones de psicología social con niños que ganaban más caramelos si en vez de comerlos esperaban, es decir, sabían demorar los refuerzos. Es-tas investigaciones clarificaron que los niños que más demoraban comerse los caramelos conseguían luego, según un estudio longitudinal de veinte años, mayores logros académicos y posiciones profesionales. Lo malo de la inmediatez de la información es querer obtener el refuerzo (caramelo) muy rápidamente. Querer ser trending topic, el mejor y el más original en dar una respuesta y, ante todo, obtener el aplauso digital de tus seguidores es una ilusión yoica. Aquellas personas que tuvieron refuerzos inmediatos en su historia de aprendi-zaje están más predispuestas a este síndrome. › Vivir tu ocio. Hay gente que no se ha enterado que negocio es el no ocio y que el ocio es el fluir vital. Orga-nizar y ponerse objetivos en el ocio conlleva a gestionar con una lógica productiva un tiempo improductivo. Hay que estructurar el ocio con tiempo para no hacer nada, para deambular por tu vida con tu familia, tu “mismidad” y, ante todo, evitar asaltos continuos de tu red social. El ocio bien empleado es el que descansa físicamente y psíquicamente. Vivir el ocio consiste en establecer espacios para fluir, tener la disciplina para tener tiem-pos sin disciplinas, generar espacios para olvidar las preocupaciones del negocio. En fin, ser disciplinado en tu ocio sin negocio. Y en tercer lugar vamos a hablar de tres competencias “emergentes” que surgen en este momento de vértigo digital. Estas competencias son parte de la templanza digital que hemos hablado y son virtudes a cultivar: 70


sindromes ejemplares jcantera-BLC
To see the actual publication please follow the link above