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SÍNDROMES EJEMPLARES 93 En mi “diario de consultor” tengo identificadas más de 60 razones o argumentos para explicar el por qué de la crisis y más de un centenar de los más inverosímiles responsables de la misma. A manera de ejemplo os digo que tengo apuntada la ra-zón de aquel directivo que decía que la crisis es debida a la “refolución”, es decir, a intentar conseguir la revolución a través de las reformas y con una mente conspiranoica, identificaba que son los parados los que generan la crisis. Y lo más curioso sobre la autoría de la crisis era aquel otro directivo que decía que era debido a “Merkiavelo”, dando a la canciller Merkel una capacidad maquiavélica de querer ganar una ficticia tercera guerra mundial. Ya está bien de buscar causas y culpables de una crisis de paradigmas. Si estamos en un nuevo “Renacimiento” lo importante no es analizar la crisis de la Edad Media sino SÍNDROME PUNSET LA OBSESIÓN DE EXPLICARTE LAS CRISIS más bien el liderazgo renacentista. Buscar explicaciones profusas nos quita fuerza para adaptarnos al ritmo de cambo de aprendizaje de estas nuevas épocas. A continuación voy a intentar reflexionar en tres planos: en primer lugar, sobre la complejidad de explicar la crisis; en segundo lugar, el interés por apostar por capacidades hacia el cambio, y en último lugar, una pequeña digresión sobre la actitud reactiva de buscar razones. Los directivos con síndrome “Punset” no caen en la cuenta de la complejidad de la crisis actual porque, como decía Nietzsche, “una generación debe comenzar la bata-lla en la que otro ha de vencer”. Lo importante es plantar batalla a la crisis, no analizar el origen de la guerra. Centrarse en los “porqués” sin distancia histórica y con contaminación personal nos lleva a la divagación de café o bravata de tertuliano. Y a pensar que nos pongamos muy serios e intentemos adoptar una actitud científica (incluso con gestos punsetianos) no dejamos de querer tener razón. La complejidad de esta crisis es epistemológica porque tiene las siguientes característi-cas básicas: › La crisis tiene varias concausas, no una única causa como pretenden buscar estos aprendices de Punset. El directivo intenta simplificar la realidad buscando la causa y sin tener una perspectiva histórica persiste en el error epistemológico del sesgo del observador. Decía Miguel de Cervantes: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”. Buscar ahora causas explicativas únicas es como creer en el Bálsamo de Fierabrás. BUSCAR EXPLICACIONES PROFUSAS NOS QUITA FUERZA PARA ADAPTARNOS AL RITMO DE CAMBO DE APRENDIZAJE DE ESTAS NUEVAS ÉPOCAS. › En cualquier explicación de una realidad com-pleja como esta necesitamos visualizar varia-bles moduladoras que hacen parecer que una causa es un efecto o viceversa. Nadie puede tener una visión tan amplia para identificar todas las variables que indicen en la crisis. Y si no, el famoso principio del San Sentido Común: “Por el análisis a la parálisis”. › La necesidad de tener una visión gestáltica de una crisis tan compleja. No se trata de analizar cau-sas y variables aisladamente sino también por su inte-racción. No es sólo un efecto sumatorio sino más bien multiplicativo. El sistema que explica la crisis conlleva el famoso efecto denominado “Tormenta perfecta”, en el que diferentes variables, cuando se juntan, desencade-nan unos efectos diferentes que los que provocan cada una aisladamente. Siguiendo a Einstein, “lo incompren-sible del universo es que sea comprensible”; podemos indicar que lo raro es que se pueda comprender esta crisis con tantas interacciones. › Y, por último, esta crisis pone en marcha el principio de la equifinalidad, es decir, que se llega al mismo resultado por medios diferen-tes. Por tanto, centrarse desde las consecuencias a analizar causas y causantes es un esfuerzo espureo y harto difícil. Estas primeras reflexiones me llevan a pensar que expli-car la crisis es un ejercicio académico en este momento, y mis queridos directivos “punsetianos” deben pensar que lo importante no es el diagnóstico por su dificultad y tiempo, sino en la capacidad de cambio que vamos a ver a continuación. Estas segundas reflexiones se basan en el concepto de adaptación. En muchas ocasiones he observado que jun-to a la obsesión por explicar la crisis tenemos la pobreza de trabajar la capacidad de adaptación. Adaptarse a esta nueva situación desde una perspectiva mental es el mejor ejercicio competitivo. Pensemos que un poeta palentino como Jorge Manrique nos daba una gran lección frente a esta crisis en su


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