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Estoy seguro que daría para varios episodios de los Simpsons ver a Homer buscando su bienestar, pero es-toy seguro que su voracidad mórbida, su relación familiar y, sobre todo, su afán personal cambiarían. No creo en empresas llenas de Homer Simpson como consecuen-cia inevitable de esta indómita crisis, sino más bien en personas conscientes de la situación que, con realismo, apuestan por su salud (no hay salud física sin salud psíquica) y que, ante todo, sean personas en búsqueda de su equilibrio personal. Para terminar, me gustaría destacar la labor tera-péutica de los Simpsons, al ser reflejo de trastornos conductuales tan claros que nos posibilitan saber lo que no queremos ser. Como dicen muchos sociólogos americanos, los Simpsons se están constituyendo en un recurso pedagógico muy valioso, ya que a través de la ironía expresan lo caricaturesco de lo grotesco. Antes de los Simpsons ya lo decía nuestro querido Cervantes, que utilizando la figura irónica del Quijote y Sancho Panza, nos ha servido durante siglos para estereotipar al ingenioso no pragmático y al realista sin ambiciones. Y, qué mejor que acabar con una frase de Cervantes, que en mejor castellano de lo que podría haber dicho Homer Simpson en su macarrónico inglés nos dice: “Encomiénda-te a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas”. En tiempo de sequía de esperanzas por lo menos tenemos la templanza de ser una persona en bien-estar consigo misma. Os lo juro, no hay mejor misericordia que dedicarte a ser mejor persona en tu entorno laboral. LOS PLANES DE BIENESTAR PERSONAL PROPORCIONAN A LAS PERSONAS HERRAMIENTAS PSICOLÓGICAS PARA SUPERAR ESTA SITUACIÓN DE INSATISFACCIÓN. Tras la conciencia de esta situación tenemos que gene-rar un plan de bienestar personal que proporcione a las personas herramientas psicológicas para superar esta situación de insatisfacción. Todo el mundo en esta época necesitamos reinventar nuestro bienestar, pues ya lo decía el empresario Juan March: “Todo hombre tiene un precio, y si no lo tiene, es que no lo vale”, aunque yo lo transformo aplicándolo al bienestar: todos tenemos necesidad de tener bienestar, y el que piensa que no necesita de bienestar se está autoengañando en su valor personal. No es el momento de convertirnos en un workalcoholic por la falta de sa-tisfacción laboral, sino de la templanza laboral asumien-do la insatisfacción coyuntural. Esta templanza laboral que reivindico se centra en la profesionalidad, el trabajo bien hecho per se, en la satis-facción centrada en tu tarea y, sobre todo, en tu equilibrio personal que necesita de tu bienestar. Apostar por tu bienestar implica superar los niveles de insatisfacción laboral con una apuesta positiva y no poniendo foco en conductas de escaqueo, que sólo exaltan la sentencia de Jean de la Fontaine: “Engañar al que engaña es doblemente entretenido”, porque al final a quien se engaña es a uno mismo. Las conductas de evitación implican un autoengaño personal. Los planes de bienestar personal se basan en difundir herramientas sensibles para saber relajarse (mindful-ness) o saber a poner foco vital (focusing) o saber de motivarte o saber gestionar el estrés, en fin, buscar tu templanza laboral. 98


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